lunes, 14 de marzo de 2016
Pensar en ti.
De pronto, tu presencia se traga mis palabras, sella mis labios y mi pluma, paraliza mis ideas. Me impone tu recuerdo, físico, con todas sus sensaciones. Y ya no puedo hacer otra cosa que pensar en ti, y en que quiero que estés aquí, en estar allí, contigo, conmigo...
Mirar tus fotografías me da un respiro. Verme junto a ti, otro poco.
Ese calor del subterráneo con sus flujos de gente yendo y viniendo en todas direcciones arropa mi memoria. Sentirme sentado a tu lado o sujetado del un tubo para pasajeros con tu rostro cerca. Eso me persigue, Y la necesidad imperiosa de sentir la humedad de tus labios, la suavidad de tu piel, el intempestivo deseo de fundirme contigo y sentirme otra vez...
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