martes, 12 de julio de 2016

Solecito

Me llama así cuando aparezco un nuevo día, por el horizonte virtual, por la bocina del auricular. Cuando me materializo en el clérigo de un mundo plagado de criaturas oscuras donde estamos unidos por lo sagrado, por la eternidad.

Y me pregunto, si en verdad merezco tal seudónimo. Si en verdad ilumino el espacio inmenso a nuestro alrededor

Lo cierto es que entre la vasta cavidad de mis alrededores, en una cierta dirección que aunque móvil puedo encontrar fácilmente, se divisa una bella forma blanca, que es reflejo de mi mismo. Y que me sigue y me sigue, en el paso de los años… compañera a la distancia que no se pierde de vista por mucho tiempo. Es mi luna fiel. Más fiel que nadie, más fiel que yo mismo incluso. A quien amo con agradecimiento y callada pero intensa devoción.



Se que dije hace mucho que el amor no es un favor, pero eso no le impide el agradecimiento. Gracias por ser quien eres, conmigo.

No hay día que no piense en ti.

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